Historia e información sobre la transhumancia:
Las montañas de Babia han sido moldeadas por la transhumancia una práctica ganadera tradicional muy importante en la historia de esta comarca leonesa (noroeste de la provincia de León), y está estrechamente ligada a la identidad cultural de la zona.
Es el desplazamiento estacional del ganado, sobre todo de ovejas merinas, entre pastos de invierno y de verano:
Verano: los rebaños subían a los pastos de montaña de Babia, frescos y abundantes.
Invierno: bajaban hacia las tierras más cálidas del sur, especialmente Extremadura y La Mancha.
Babia fue uno de los destinos estivales más importantes de la transhumancia en la Cordillera Cantábrica. Sus praderas naturales, situadas a gran altitud, ofrecían excelentes pastos durante los meses cálidos.
Los rebaños viajaban por las cañadas reales, caminos ganaderos protegidos por la ley desde la Edad Media. Algunas de las más importantes eran:
La Cañada Real Leonesa Occidental
La Cañada Real Leonesa Oriental
Estos recorridos podían superar los 500 km y duraban varias semanas.
Fue clave para la economía medieval y moderna, especialmente entre los siglos XIII y XVIII.
Estuvo vinculada al Honrado Concejo de la Mesta, poderosa organización de ganaderos.
Generó riqueza, intercambios culturales y configuró el paisaje (brañas, majadas, chozos).
Hoy en día:
Se mantiene de forma residual o simbólica
Se recupera como patrimonio cultural, con rutas, fiestas y actividades educativas
La expresión “estar en Babia” significa estar distraído, ausente o ensimismado, y su origen está ligado directamente a la comarca leonesa de Babia.
La explicación más aceptada se remonta a la Edad Media, en tiempos del Reino de León:
Los reyes leoneses solían retirarse a Babia para descansar, cazar y desconectar de la vida política de la corte.
Babia era un lugar tranquilo, con buen clima en verano y excelentes paisajes, muy alejado del bullicio cortesano.
Cuando alguien preguntaba por el rey y este no estaba atendiendo los asuntos del reino, se decía que “el rey está en Babia”.
Con el tiempo, esa frase empezó a usarse de forma irónica para referirse a alguien que:
No atiende a lo que ocurre a su alrededor
Está pensando en otra cosa
Parece ausente
Así, el sentido literal (estar físicamente en Babia) pasó a un sentido figurado:
estar mentalmente lejos, desconectado de la realidad inmediata.
Existen explicaciones menos extendidas (relacionadas con pastores trashumantes que “tenían la cabeza en Babia” mientras trabajaban lejos), pero no están tan bien documentadas como la versión vinculada a los reyes leoneses.